Para una mente autista, dominar no es una contradicción, sino una forma de intensidad y estructura. Pero asumir el rol de Amo en la comunidad leather me obligó a cuestionar los arquetipos sobre lo que "debe ser" un leatherman.
Entiendo mi lado esclavo como un espacio terapéutico de descompresión sensorial. En este post dejo mi guía personal: una serie de herramientas de negociación con un Amo sin perder la esencia de la relación.
En 2024 llegó la confirmación oficial de que soy autista, una pieza que explica por qué mi forma de vivir el BDSM está íntimamente ligada a mi neurodivergencia. Traer esto al blog es vital porque el BDSM es relación, conexión y comunicación social; por eso, este diagnóstico marca un punto y seguido importante aquí, enmarcando todo lo que comparto en un nuevo contexto.